Áurea Corona, la pianista autlense que dedicó más de seis décadas a la música
Por: Andrea Reynoso
Este 21 de agosto inicia el X Festival Áurea Corona, una celebración que mantiene vigente el nombre y el legado de una de las figuras más importantes de la música jalisciense.
Hablar de Áurea Corona es hablar de una mujer que hizo del piano una forma de vida y de la enseñanza musical una vocación. Nacida en Autlán de Navarro, Jalisco, el 15 de octubre de 1906, Áurea Corona desarrolló una trayectoria de más de 60 años como pianista y maestra de piano, convirtiéndose en una de las figuras destacadas del ámbito musical de Jalisco.
De acuerdo con información del Gobierno de Jalisco, su acercamiento a la música comenzó desde muy pequeña. A los cuatro años recibió sus primeras clases de piano con la maestra Amelia Monroy y rápidamente destacó entre sus hermanos y compañeros, al grado de ser invitada a tocar en fiestas escolares.
Su formación continuó bajo la orientación de su padre, Salvador Corona Godoy, quien era aficionado al violín. Sin embargo, al reconocer las facultades y el interés de su hija por continuar desarrollándose como pianista, en 1920 la trasladó a Guadalajara, donde ingresó a la escuela de música del profesor Ramón Serratos. Su primera maestra fue Guadalupe Serratos, quien reconoció sus capacidades y la incorporó directamente al cuarto grado.
La joven pianista avanzó rápidamente. En 1924, Ramón Serratos le ofreció trabajo como maestra en su academia, cuando todavía se encontraba en proceso de formación. Cuatro años después, en 1928, concluyó sus estudios y obtuvo el título de Profesora de Piano, presentando obras de Chopin en la sala de conciertos de la Academia Serratos.
A partir de entonces, su carrera comenzó a consolidarse. Durante la década de los treinta, Áurea Corona alcanzó reconocimiento dentro del medio musical de Guadalajara y fue invitada a participar en distintos acontecimientos culturales fuera de la ciudad, con presentaciones en lugares como el Teatro Juárez de Guanajuato, el Club Rotario de Mazatlán y la Ciudad de México.
Pero su legado no se limitó a los escenarios.
En 1944 fundó la Escuela Superior de Música, institución que con el tiempo se convirtió en un importante espacio de formación y encuentro para músicos. En ella se impartían clases de piano, canto, solfeo, teoría e historia de la música, además de composición e instrumentos de arco. Entre los maestros que colaboraron con ella estuvieron figuras como Domingo Lobato, Ignacio Camarena y Manuel de Jesús Aréchiga.
Su preocupación por fortalecer la vida musical de Guadalajara también la llevó a participar en la Sociedad Amigos de la Música, organización que buscaba obtener recursos para sostener a la Orquesta Sinfónica de Guadalajara en un momento en que había dejado de recibir apoyo gubernamental. Posteriormente, esta sociedad se convertiría en Conciertos Guadalajara A.C.
Áurea Corona también fue fundadora de los clubes Do, Re, Mi y Amistad y Música, y continuó preparándose a lo largo de su carrera mediante cursos de perfeccionamiento artístico con reconocidos maestros.
Su trayectoria fue reconocida en distintos momentos. En 1963, el Gobierno del Estado la declaró “Músico esclarecido de Jalisco”. En 1977 fue nombrada miembro honorario del Ateneo José Rolón de Guadalajara y, en 1978, al cumplir 50 años como pianista, regresó al escenario del Teatro Degollado para interpretar, acompañada por la Orquesta Sinfónica de Guadalajara, conciertos de Mozart y Mendelssohn.
En 1992 recibió un homenaje por su labor docente en el campo de la música por parte del Gobierno del Estado. Sin embargo, uno de los reconocimientos que tuvo un significado especial para ella fue el otorgado por su ciudad natal: el Ayuntamiento de Autlán la declaró “Hija Predilecta”.
Áurea Corona murió el 7 de diciembre de 1996 en Guadalajara, después de una vida dedicada a la música, pero su nombre continuó formando parte de la memoria cultural de Jalisco y, particularmente, de Autlán.
Hoy, esa memoria encuentra una de sus expresiones en el Festival Áurea Corona, que este 21 de agosto comenzará su décima edición.
Diez ediciones representan también una manera de mantener vivo un legado. El festival no solamente recuerda a una pianista nacida en Autlán; recupera la historia de una mujer que desde muy joven encontró en la música una vocación, que formó a generaciones de músicos y que trabajó durante décadas por abrir espacios para la enseñanza, la interpretación y la difusión musical.
Este 21 de agosto, el nombre de Áurea Corona volverá a encontrarse con la música. Y con cada nueva edición, su historia continúa siendo escuchada.
.jpg)
Comentarios
Publicar un comentario