Investigar para recordar: Didi Sedano y el legado de Refugio Barragán de Toscano
Por Andrea Reynoso
Hay investigaciones que nacen con una pregunta y terminan convirtiéndose en un compromiso de vida. Así ocurrió con Didi Sedano, investigadora jalisciense cuya trayectoria ha estado marcada por el estudio de la escritora decimonónica Refugio Barragán de Toscano. Lo que comenzó como una asignación durante sus estudios universitarios terminó por abrir una línea de investigación que hoy representa una de las aportaciones más importantes para el conocimiento de esta autora del siglo XIX.
Sedano recuerda que su primer encuentro con Refugio Barragán ocurrió mientras cursaba la Licenciatura en Letras Hispánicas. En aquel momento estudiaba la materia de Literatura Jalisciense del siglo XIX y debía elegir un autor para realizar un trabajo de investigación.La decisión fue casi inmediata.
"Escogí a Refugio Barragán porque era la autora que más conocía y porque siempre me había dado curiosidad que muchas personas pensaran que era un hombre. Además, tenía a la mano La hija del bandido y pensé que sería una tarea sencilla."
Sin imaginarlo, aquella investigación académica se convirtió en el inicio de un camino que ya supera los doce años.Conforme avanzaba en la lectura de La hija del bandido, Didi descubrió algo que iba mucho más allá de la novela. Lo verdaderamente sorprendente apareció cuando comenzó a escuchar cómo las personas de Zapotitlán narraban la historia de Vicente Colombo como si hubiera ocurrido realmente.
"Me parecía mágico que las personas contaran la historia de La hija del bandido como si fuera una anécdota familiar. Muchísima gente conoce la historia aunque nunca haya leído la novela. Muchos aseguran que sus abuelos conocieron a Vicente Colombo o hablan de los tesoros escondidos en el volcán."
Para la investigadora, este fenómeno representa uno de los mayores logros de la literatura: trascender el libro para convertirse en memoria colectiva.La tradición oral, explica, tiene la capacidad de apropiarse de las historias y hacerlas parte de la identidad de una comunidad. Una novela deja de ser únicamente ficción cuando pasa de generación en generación como si formara parte de la historia local.Aquella experiencia despertó nuevas preguntas. ¿Quién había sido realmente Refugio Barragán de Toscano? ¿Por qué una autora con semejante influencia permanecía prácticamente desconocida para gran parte del público?
Con el paso de los años, Didi Sedano encontró respuestas que revelan la dimensión de una mujer extraordinaria.Para ella, Refugio Barragán fue una figura adelantada a su tiempo. No solamente porque publicó novelas cuando muy pocas mujeres tenían acceso al mundo editorial, sino porque logró construir una carrera intelectual sin pertenecer a las grandes familias de poder económico o político que dominaban la vida cultural del siglo XIX.
“Muchas mujeres pudieron desarrollar su trabajo porque pertenecían a familias muy importantes. Refugio no tenía esos privilegios. Era una maestra de escuela que logró abrirse camino por sí misma"
Uno de los aspectos que más admira es la creación de La Palmera del Valle, una revista dirigida por Barragán de Toscano que rompió con los modelos editoriales de su época.Mientras muchas publicaciones femeninas estaban destinadas exclusivamente a las mujeres y reforzaban los roles tradicionales, La Palmera del Valle estaba dirigida al público en general.
“No dice en ninguna parte que sea una revista para mujeres. Está pensada para cualquier lector. Eso, para el siglo XIX, era romper completamente con los esquemas."
Otro de los grandes aportes de Refugio Barragán fue la publicación de Premio del bien y castigo del mal en 1884, considerada la primera novela publicada por una mujer mexicana.Para Sedano, este dato resulta especialmente significativo porque la obra fue impresa en Ciudad Guzmán y no en la capital del país.
“La primera novela publicada por una mujer en México salió de un pequeño pueblo del sur de Jalisco. Eso hace todavía más importante el acontecimiento."
Sin embargo, a pesar de todos estos logros, el nombre de Refugio Barragán fue desapareciendo poco a poco de la historia.
La investigadora reconoce que ese proceso continúa siendo una de las preguntas que más la ocupan.
“Cuando empecé esta investigación muy poca gente la conocía. Había estudios importantes realizados por investigadoras como Letty Romero Chumacero, Nora Pasternac o Belén Clark de Lara, pero seguía existiendo un enorme vacío histórico."
Entre las posibles explicaciones menciona un cambio importante en la vida de la escritora.Después de enviudar, Refugio decidió trasladarse a la Ciudad de México para que sus hijos continuaran estudiando. Ahí comenzó una nueva etapa familiar que terminaría vinculándola con los primeros años del cine mexicano.Su hijo Salvador Toscano se convertiría en uno de los pioneros de la cinematografía nacional y ella dedicó buena parte de sus esfuerzos a apoyar ese proyecto.Al mismo tiempo continuó trabajando como maestra y colaboró con la Sociedad Astronómica Mexicana, pero dejó de publicar con la frecuencia que había mantenido durante años.
“Creo que eso también contribuyó a que poco a poco fuera desapareciendo de la memoria. Como dice el dicho: santo que no es visto, no es adorado."
No obstante, Didi considera que la explicación también tiene relación con la manera en que se escribió la historia de la literatura mexicana.
Durante muchos años las investigaciones privilegiaron a escritoras pertenecientes a familias reconocidas, mientras otras mujeres quedaron prácticamente fuera de los relatos históricos.
“Muchas antologías hablan de las mujeres escritoras del siglo XIX, pero casi siempre mencionan a las que tenían apellidos importantes. Refugio era simplemente una maestra que construyó su propio camino."
Esa reflexión también la lleva a pensar en otras escritoras del sur de Jalisco que merecen mayor difusión, como Balbina González, autora originaria de Zapotitlán cuya obra considera indispensable recuperar.Para Sedano, recordar a estas mujeres significa reconocer que ellas hicieron posible la libertad con la que hoy trabajan las nuevas generaciones.
“Si ellas no se hubieran atrevido a hacer cosas que en su época estaban prohibidas, muchas de nosotras no podríamos estar haciendo lo que hacemos hoy."
La investigación también transformó su propia vida.Cuando ingresó a estudiar Letras imaginaba que se dedicaría a escribir poesía o narrativa. Nunca pensó que terminaría convirtiéndose en investigadora.
"Yo entré porque siempre me gustó leer, escribir e inventar historias. Jamás imaginé que iba a dedicarme a investigar."
Pero descubrir la verdadera dimensión de Refugio Barragán cambió por completo esa idea.
"Cuando comprendí que era muchísimo más que La hija del bandido, sentí que tenía la obligación de compartirlo. Todo el mundo debía conocer lo extraordinaria que había sido."
Actualmente forma parte de la Fundación Carmen Toscano, institución creada para preservar el legado de la familia Toscano, una de las dinastías culturales más importantes del país.La relación comenzó de manera natural.Mientras avanzaba en su investigación fue acercándose poco a poco a los descendientes de Refugio Barragán. Años después recibió la invitación para colaborar activamente dentro de la fundación.
"No tuve nada que pensar. Todo lo que tenga que ver con Refugio para mí siempre será un sí."
La fundación desarrolla proyectos relacionados con la literatura, el cine y la difusión cultural, además de impulsar actividades académicas y artísticas.A este trabajo se suma la organización del Coloquio del Siglo XIX, espacio dedicado a reunir investigadores interesados en comprender los procesos históricos que dieron forma a Jalisco.Para Sedano, estudiar ese periodo significa entender el origen de buena parte de la identidad cultural del estado.
"Le debemos mucho a los personajes del siglo XIX. Recordarlos también es una forma de agradecerles todo lo que hicieron."
Además, prepara un nuevo programa de televisión dedicado a la cultura jalisciense, con el propósito de acercar la historia, el arte y las tradiciones a un público cada vez más amplio.
Al finalizar la conversación, Didi Sedano comparte una reflexión que resume el sentido de su trabajo.Invita a leer la obra de Refugio Barragán de Toscano, pero también a mirar hacia aquellos personajes que, pese a haber realizado aportaciones fundamentales para la cultura mexicana, permanecieron durante décadas en el silencio de la historia.Porque investigar no consiste únicamente en revisar documentos antiguos. Significa comprender que el presente es resultado del esfuerzo de quienes abrieron camino antes que nosotros. Significa reconocer que muchas de las libertades de las que hoy gozamos fueron conquistadas por mujeres que escribieron, enseñaron, editaron revistas y defendieron su derecho a pensar en una época que pocas veces les permitió hacerlo.
Gracias al trabajo de investigadoras como Didi Sedano, la historia de Refugio Barragán de Toscano vuelve a escribirse. Y con ella, también recuperan su lugar muchas otras mujeres que ayudaron a construir la literatura mexicana desde el sur de Jalisco.

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