La muerte en los años veinte: el caso de Enedina Cuéllar Castillo y la tuberculosis en Autlán

 

Por: Andrea Reynoso 


Fotografía  Enrique Cuéllar 

A principios del siglo XX, México atravesaba un periodo de profundas transformaciones sociales y sanitarias. En el contexto nacional, enfermedades como la tuberculosis formaban parte de los principales problemas de salud pública, especialmente en ciudades con crecimiento acelerado, pobreza y condiciones de higiene limitadas. En Jalisco, y particularmente en regiones como la Costa Sur, estos padecimientos también estaban presentes, intensificados por las dificultades de acceso a la atención médica y los cambios derivados del periodo revolucionario.

En este marco se inscribe la historia de Enedina Cuéllar Castillo, joven de 17 años, hija de Enrique Cuéllar y Herculano Castillo, fallecida el 8 de abril de 1921 a las 7:45 de la noche en su domicilio ubicado en la casa número 25 de la calle Donato Guerra, en Autlán de Navarro, Jalisco. De acuerdo con el acta del Registro Civil, su muerte fue causada por tuberculosis pulmonar, enfermedad que en aquella época representaba una de las principales causas de mortalidad en el país.

El hecho fue registrado ante el Presidente Municipal y Encargado del Registro Civil, Higinio García Urzúa, con la declaración del ciudadano Jesús Blake, vecino de la población, y la presencia como testigos de Luis Méndez y Adaro Corona, ambos empleados de la localidad. En el documento se asentó también la disposición de su inhumación en el Cementerio de Los Dolores, en una fosa de primera clase por cinco años, conforme a las normas funerarias de la época.

                                                                                    Family Search

Aunque el acta cumple una función estrictamente administrativa, detrás de ella se encuentra una historia atravesada por el contexto sanitario de su tiempo. La tuberculosis no solo afectaba el cuerpo, sino también la vida cotidiana de las familias, generando largos periodos de enfermedad, cuidados en el hogar y, en muchos casos, desenlaces tempranos como el de Enedina.

En el ámbito local, Autlán compartía las condiciones de muchas poblaciones mexicanas de inicios del siglo XX: limitaciones médicas, acceso restringido a tratamientos especializados y una fuerte dependencia de los cuidados familiares. En ese entorno, la enfermedad se vivía dentro del espacio doméstico, entre la atención cotidiana y las prácticas religiosas que daban sentido a la enfermedad y la muerte.

Es precisamente en los testimonios familiares donde la historia de Enedina adquiere una dimensión más íntima. Días después de su fallecimiento, su hermana María Guadalupe Cuéllar escribió una dedicatoria fechada el 24 de abril de 1921 en Autlán, dirigida a las señoritas Ana María Anastasia, María Guadalupe y Felicitas Ramírez, a quienes recuerda el cariño y la amistad que Enedina les profesaba en vida. Este gesto transforma la pérdida en memoria escrita, conservando su presencia en las palabras.

Fotografía  Enrique Cuéllar 

A ello se suma una nota que indica que la fotografía de Enedina fue tomada a las 9:30 de la mañana del mismo día en que recibió el Viático, sacramento católico administrado en los últimos momentos de vida. Esta imagen, vinculada al ritual religioso, se convierte en un testimonio del modo en que las familias de la época enfrentaban el duelo, entre la fe, la intimidad y la necesidad de preservar el recuerdo.

Así, la historia de Enedina Cuéllar no solo remite a un registro de defunción, sino a una experiencia marcada por las condiciones sanitarias de su tiempo, la vida comunitaria de Autlán y las formas en que las familias construían la memoria de sus seres queridos entre la escritura, la imagen y la religión.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Gabriel Michel Padilla, escritor de El Limón, Jalisco, finalista en los International Latino Book Awards 2026

A propósito del Día Nacional del Teatro, una mirada al pasado y presente de la escena autlense y su necesidad de reactivación.

Sayula, Vargas: memoria y territorio llegan a la Feria del Libro 2026