Gus Pelayo: capturando la esencia de la fiesta brava

 

Por: Andrea Reynoso 



Desde finales de 2009, Gustavo Pelayo, mejor conocido como Gus Pelayo, ha encontrado en la fotografía taurina una forma de documentar la emoción, la tradición y la intensidad de la fiesta brava. Lo que comenzó como la unión de dos aficiones —los toros y la fotografía— terminó convirtiéndose en una profesión que lo ha llevado a colaborar con matadores, empresas taurinas y ganaderías de distintos países.

Su acercamiento al mundo de la imagen surgió mientras estudiaba cine en Guadalajara. Sin embargo, su vínculo con la tauromaquia venía desde la infancia, influenciado por su padre y por la cercanía que tuvo con el campo y la cultura taurina.

Para Pelayo, una buena fotografía va más allá de la técnica. Busca capturar momentos auténticos y transmitir al aficionado detalles que muchas veces pasan desapercibidos desde las gradas. Considera que el ángulo desde el que se toma una imagen puede cambiar por completo la percepción del público, por lo que procura mostrar lo mejor de cada faena sin alterar la realidad.

Fotografía:Gus Pelayo

Entre las imágenes más significativas de su carrera destaca una fotografía del matador peruano Andrés Roca Rey tomada en Guadalajara en 2017. La imagen adquirió relevancia internacional al ser utilizada en publicaciones, convertida en pintura y hasta tatuada por un aficionado francés. Además, fue capturada el mismo día en que conoció a su hija, lo que la convierte en una de las más especiales de su archivo personal.

La fotografía taurina también implica riesgos. Pelayo explica que trabajar cerca de los animales y recorrer constantemente distintas plazas exige atención permanente y una gran dedicación. A ello se suma la necesidad de adaptarse a las cambiantes condiciones de luz que caracterizan a los festejos taurinos.

Fotografía:Gus Pelayo

A quienes desean iniciar en esta disciplina les recomienda practicar constantemente, conocer a fondo su equipo y valorar su trabajo profesionalmente. “Que practiquen, que practiquen y que practiquen”, resume.

Después de más de quince años detrás de la cámara, Gus Pelayo continúa retratando la esencia de la tauromaquia, preservando a través de sus imágenes momentos que forman parte de la historia y la memoria de la fiesta brava.

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